El espacio del error

DOI: 10.13140/RG.2.2.11090.53449

La palabra ensayo es de uso cotidiano en nuestro quehacer, o por lo menos lo era hasta hace unos meses. Desde nuestra más tierna infancia teatral, nos enseñan a ensayar y aprendemos, bien o mal, poco importa, a asistir a ese espacio y acción inherente a nuestra profesión. Pero ¿qué es el ensayo? El diccionario etimológico de Fernando Corripio dice que la palabra proviene del latín exagium que quiere decir peso o acción de pesar. Más adelante, en el siglo XII la connotación de la palabra cambio por la de prueba, cuestión que se acerca más a lo que hacemos cuando ensayamos. Por otro lado y para entrar en terrenos más precisos, Patrice Pavis en su diccionario del teatro nos da cuenta de la precisión con la que nuestro idioma define esa acción o espacio, frente a las del francés y el ingles, idiomas en los que las palabras Répetition y repetition o rehearsal  y su aplicación taxativa pueden conducir a la muerte del teatro. Mas allá de las etimologías Pavis la considera como la actividad creativa de preparación del espectáculo,  que concentra todas las energías de una compañía y que adquiere diversos modos de ejecución.

Para continuar en el sendero propuesto para este encuentro, resulta interesante, y equitativo, entender el significado de la palabra error la cual proviene del latín errare y que significa vagar, equivocarse y desde el siglo X. Deambular; fallar, no acertar.  Entonces, es evidente la relación intrínseca entre estas dos acciones o conceptos, puesto que cuando cualquiera de nosotros realiza un ensayo, cuenta con un  gran porcentaje de posibilidades de errar, pero, a su vez, el ensayo es una forma de deambular, de andar sin dirección determinada. O ¿cuántas veces no hemos estado en un ensayo en el que no tenemos ni la más mínima idea de para dónde vamos y sin embargo seguimos?  En últimas podríamos decir que el error es parte constitutiva del ensayo o que el ensayo busca el error, entre otras porque  siempre será una prueba de algo que no está completo porque no contamos con uno de los miembros más importantes en nuestro oficio, el público, a pesar de que existan ensayos con público. Lo cual nos puede llevar a otra serie de reflexiones que, por lo pronto, dejaremos aquí.

La última palabra que nos llama a la reflexión en este encuentro es el fracaso, del italiano fracassare que quiere decir: destrozar, malograrse, fallar. Ya Montaigne, Schopenhauer, Nietzsche entre muchos otros han dedicado páginas enteras a reflexionar sobre este fenómeno humano. Por lo mismo y para ser breve procuraré limitarme a realizar las reflexiones desde la definición ya brindada.

Ahora arriesguémonos a probar una perspectiva respecto al tema que nos convoca, ensayemos:

Como ya dije, dentro de nuestros procesos de creación, el ensayo  es parte del que hacer diario, el ensayo considerado como un espacio de prueba y encuentro de ánimos creativos en post de un objetivo. Ese objetivo suele ser un montaje, un remontaje, una reposición o en ocasiones, simplemente, el mismo ensayo, la prueba de una hipótesis que permitirá llevar a cabo una creación. En esa medida el ensayo no da cabida al fracaso, al error sí pero no al fracaso. Nada se malogra en un ensayo, todo error es ganancia o como suelo decir a mis equipos creativos y artísticos «todo problema, es la posibilidad de que algo mejor ocurra, la cuestión es cómo lo asumimos». La noción del error considerado como fracaso corresponde a la neurotipicalidad propia de la sociedad de consumo, a la autoexigencia a la que se somete al individuo contemporáneo, para cumplir con metas de excelencia impuestas por la economía del mercado.   Y ya que, nuestro objeto de trabajo durante el ensayo es el error, nunca estamos fracasando o vivimos en un permanente fracaso —escoja usted— . En últimas el ensayo es el territorio del fracaso, del error, en el éxito todo llega a su fin, el proceso se acaba.  Y díganme ustedes ¿cuándo finalizan una obra? ¿acaso cada función no resulta parte del proceso?  Yo considero que estamos en un proceso permanente, aún después del estreno, aún después de la función número cien por lo tanto no existe el fracaso, entendido desde la neurotipicalidad, simplemente existen resultados con potencialidad de ser desarrollados. El fracaso es una experiencia, la cual se puede convertir en vivencia transformadora.

Quisiera disertar un poco más y ampliar lo aquí expuesto, sin embargo, la tarea dentro de nuestro grupo era concreta y pusimos unas cotas claras, por lo que, por lo pronto dejo aquí estas cortas ideas. Gracias.

Maestro en artes escénicas con énfasis en dirección escénica de la ASAB y maestría en estudios avanzados en teatro de la universidad de la Rioja. Se ha desempeñado en diversos roles en su campo de conocimiento, dentro de ellos está la dirección de escena, la pedagogía, la producción, la dramaturgia, la investigación y la administración. En cada uno de esos campos ha tenido diversas experiencias y continua desarrollando nuevos proyectos y procesos. Es docente de dirección con categoría titular en las cátedras de dirección, taller integral y teoría de la dirección, composición escénica y gestión y producción para las artes escénicas en la Facultad de Artes-ASAB de la universidad Distrital Francisco José de Caldas. Ha sido Maestro y Coordinador de proyectos pedagógicos en los cuales ha hecho un énfasis especial en el área cultura para la paz. En el año 2017 se integra al grupo de investigación Dramaturgias del Cuerpo y Escrituras del Espacio de la facultad de artes-ASAB de la universidad Distrital Francisco José de Caldas, donde afina sus líneas de investigación en torno a los estudios críticos corporalidades, performatividades y las sensibilidades. Desde 2018 viene desarrollando procesos de investigación en torno a la puesta en escena, la dirección de actores, la composición escénica y el arte sonoro (la sonoridad y el radioteatro). El mismo año inició el proceso de investigación creación con la obra LOPE DE AGUIRRE LA IRA DE DIOS: RE-EVOLUCIÓN, junto a otros investigadores, realizando énfasis investigativo en torno a los problemas de la relación entre el director, el actor y el dramaturgista frente a la puesta en escena y el hecho teatral. Dentro del mismos grupo está desarrollando proyectos de investigación- creación: en el año 2020 inició el trabajo como tutor del semillero de investigación Monologuemos, paralelamente se integra al proyecto TransMigrArts de la fundación RISE. Desde el año 2018 se encuentra realizando una investigación en torno a la puesta en escena y el arte sonoro de la cual ha realizado 4 adaptaciones de cuentos costumbristas colombianos a radioteatro, ya publicados. Actualmente está formulando como coinvestigador de Juan Manuel Combariza Castaño el proyecto RE en torno al fenómeno y problemáticas del remontaje. Así mismo esta desarrollando el proyecto PARIA, una investigación creación sobre August Strindberg y el problema de la justicia, la ley y la moral.
Más entradas